La floristería como experimentación

Quizá una de los aspectos más estimulantes de este oficio es, sin duda, la improvisación. Adquieres las flores, crees que tienes claro lo que vas a hacer pero, cuando te pones a trabajar, el resultado es completamente distinto… siempre digo que los ramos parecen adquirir vida propia.

Al empezar a trabajar en esto, una de mis mayores preocupaciones era entender cómo se comportaba cada flor, cada rama… tenía miedo de colocarlas en el lugar equivocado. Y en cierta medida, no andaba muy desencaminada. A veces una se empeña en componer de una manera, y con unas flores en concreto y no tarda en darse cuenta de el resultado no es el esperado. Así no… Ese momento es a veces descorazonador… Sin embargo, casi siempre basta con respirar hondo, relajar los brazos y las manos y dejarse llevar. El resultado es completamente distinto al imaginado, pero casi siempre mucho mejor, bello en sí mismo.

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