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Abril, incertidumbre y alegría

Miro a través de la ventana de la habitación desde la que trabajo con el ordenador, frente a ella hay una higuera. Hace apenas un par de semanas solo tenía unos brotes verdes, al poco tiempo unas bolitas y día a día, diría que casi minuto a minuto puedo verlas crecer… en nada serán en un fruto comestible.

Hace frío, el tiempo está muy cambiante. Así es Liébana. Vivo el proceso de cultivo con sentimientos ambivalentes, como casi todo en esta vida, por otra parte.

Cuando introduzco las semillas en su huequito de la bandeja sigo pensando, a pesar de que nunca me han fallado, que no van a prosperar. Disfruto de la maravilla que es abrir el sobrecito, contemplar las distintas semillas, introducirlas a profundidades y distancias distintas según las variedades, mancharme de tierra, echar la vermiculita. Y paso un par de semanas mirando cada poco los semilleros con algo de ansiedad hasta que veo emerger un brote diminuto. Alegría máxima. Saldrán adelante si no me despisto con el agua… la cantidad precisa, el calor… la temperatura precisa.

Hoy me decidí a pasar los cosmos a macetas… me parecía que estaban demasiado altos ya y con riesgo de partirse. Pero, hace frío, la tierra en las macetas estaba muy húmeda, los he metido en el pequeño invernadero… y, ahora, tengo miedo de traumatizarlos, cargármelos por anticiparme y no haber prestado atención a las temperaturas… no sé si meterlos en casa esta tarde-noche. Así todo el rato. Me paso la temporada de cultivo sumida en una especie de monólogo interior, montada en una montaña rusa de incertidumbre y placer, alegría y desasosiego.

Afortunadamente, hasta ahora siempre ha ganado la alegría. Confío en que esta temporada vuelva a vencer y vea convertirse estos brotes de cosmos las flores de nombres maravillosos que anuncian los sobrecitos de las semillas: Rubenza, Cupcakes White, Candyfloss Pink Sunrise…

La floristería como experimentación

Quizá una de los aspectos más estimulantes de este oficio es, sin duda, la improvisación. Adquieres las flores, crees que tienes claro lo que vas a hacer pero, cuando te pones a trabajar, el resultado es completamente distinto… siempre digo que los ramos parecen adquirir vida propia.

Al empezar a trabajar en esto, una de mis mayores preocupaciones era entender cómo se comportaba cada flor, cada rama… tenía miedo de colocarlas en el lugar equivocado. Y en cierta medida, no andaba muy desencaminada. A veces una se empeña en componer de una manera, y con unas flores en concreto y no tarda en darse cuenta de el resultado no es el esperado. Así no… Ese momento es a veces descorazonador… Sin embargo, casi siempre basta con respirar hondo, relajar los brazos y las manos y dejarse llevar. El resultado es completamente distinto al imaginado, pero casi siempre mucho mejor, bello en sí mismo.

Ramo de flores contadas

Con motivo de la celebración del 98 cumpleaños de la biblioteca de la facultad de Bellas Artes, @javibiblio ha hecho un ramo de flores contadas que materialicé in situ, rodeada de libros. ¡Qué más se puede pedir! Maravilloso.

Los crisantemos y orquídeas, como flores protagonistas, están inspiradas en el gusto de Odette, en homenaje a Proust; los lirios que cautivan a la Sra. Dalloway de Virginia Woolf coronan el ramo; Derek Jarman sirvió de inspiración para incluir unos jacintos del bosque y dunas dedaleras. Parte del proceso ha sido sentarnos a pensar cómo sustituir last minute estas flores por los jacintos que encontramos en el mercado y por alhelíes de un color similar al imaginado. Respetamos la paleta de colores del ramo contado, pero introducimos variaciones en función de las flores disponibles en ese preciso momento.

Nunca hasta ahora había creado un ramo rodeada de tanta gente, de un par de cámaras y de una fotógrafa… lo maravilloso es que, los nervios del directo dieron paso al placer y a esos minutos de intimidad, de silencio, en el que dejas volar tus sentidos y el ramo cobra vida propia, cada flor encuentra su lugar. Es un proceso que me resulta incomparable con nada… salvo quizá un paseo por los prados y bosques de Liébana cuando siento que toco la felicidad con las yemas de los dedos.

¡¡Muy agradecida!! 💐🥰

Flores sobre lienzo

Hace pocos días, el querido Wouter me escribió para proponerme una idea maravillosa: hacer un ramo para que él lo pintara con el fin de regalarle el cuadro a una amiga suya, cantante del coro que él dirige.

Wouter es un mago, ama la música, tiene una voz de bajo maravillosa, dirije un coro y es artista… y todo ello como si fuera la cosa más natural del mundo…

He tenido la enorme suerte de que cantara en mi boda «If music be the food of love» de Purcell, junto a mis queridas Malela y Carmen. Fue TAN bonito. También tuve la suerte de cantar junto a él en una representación en Matadero, que sería motivo de otro post. La confianza que me daba cantar junto a él…

Estos fueron los colores y las flores que inspiraron su cuadro…

¡Y este el resultado, no puedo estar más feliz!